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domingo, 1 de abril de 2012

Comedores escolares, una historia personal

La hija de un amigo, por razones que no vienen al caso, debe comer la mitad del mes en el comedor de la escuela. La otra mitad la pasa con él comiendo las recetas que le prepara. La experiencia, aún siendo forzada, no puede ser más negativa.
Como ya he dicho en ocasiones anteriores, los niños inapetentes no deberían quedarse a comer en la escuela. Es el caldo de cultivo para un empeoramiento de la sintomatología e incluso puede derivar en problemas psicológicos de los cuales sea muy difícil recuperar al niño.

Cuando la niña regresa a mi amigo es fácil constatar que no ha recibido una atención personalizada. Ni siquiera ha recibido atención alguna. Muestra problemas para usar correctamente utensilios como el tenedor y el cuchillo y no duda en coger algo del plato cuando tiene dificultades para lidiar con el pedazo de comida que se resiste a ser pinchado o cortado. Realmente parece que la última quincena ha estado comiendo en un pesebre y no en un comedor escolar.

Da miedo hacer notar al colegio sobre sus ademanes. Si eso significa que va a recibir una atención 'especial' mejor olvidar el tema. Parece ser que en el comedor unas 'amables' señoritas, directas responsables de la alimentación de los niños, chillan como posesas a los niños que no comen con la suficiente rapidez hasta hacerles temblar la botonadura de la bata. Tampoco dudan en hacerse con la cuchara y manejarla como una pala excavadora que se abrirá paso hasta el gaznate del infortunado.

Lo peor son algunos niños que, haciendo propios los chillidos de las encantadores encargadas del comedor, practican un incipiente bullying afeando el comportamiento o la tardanza de sus compañeros sin percatarse que lo hacen mientras muestran el contenido de su boca en toda su extensión.

Luego está la comida que preparan, donde destaca una tortilla de patatas con el huevo semicuajado - sin que pretendieran con ello inventar una nueva receta - y algunos suministros que mi amigo ha visto descargar por la parte trasera del colegio como el aceite de semillas para freir (4 euros el garrafón de 5 litros al detall) con el que no se atrevería a cocinar ni para su peor enemigo. Su hija no obstante destaca del menú la fruta y creo que no lo hace sarcásticamente, de la misma manera que algunas veces ha destacado la simpatía del servicio y la limpieza de los lavabos del restaurante cuando no había nada positivo que pudiera destacar en la crítica gastronómica que estaba escribiendo.

 Uno de los errores de los menús escolares es el típico "los martes, acelgas" que predisponen para mal a los niños hacia determinadas fechas y desde luego ya puedes olvidarte de introducir en la dieta de nuestros hijos el alimento objeto de fobia. Gracias, estimados comedores escolares por haber matado la verdura de la dieta de su hija lo que hace que cuando la vuelve a tener presenta un severo estreñimiento entre otros problemas.

He hablado con antiguos alumnos del colegio donde va la hija de mi amigo y puedo decir que muchos han quedado traumatizados hasta el punto que a día de hoy, tras más de 15 años, tienen pesadillas con las amables señoritas que les 'ayudaban' a comer y los menús ingeridos.

No dudo que los padres se vean obligados a dejar por cuestiones laborales a los niños en los comedores escolares, pero eso no significa mirar hacia otro lado.


miércoles, 28 de marzo de 2012

Batidora de vaso, nuestra aliada contra los niños inapetentes

Si vuestros hijos presentan inapetencia lo mejor que podéis hacer es comprar una batidora de vaso. Se volverá vuestra mejor aliada para luchar contra la apatía alimentaria de los niños inapetentes porque está demostrado que toleran mucho mejor la ingesta de alimentos líquidos que solidos. Los batidos y sopas que prepararéis con la batidora pueden ser muy energéticos y aportar gran cantidad de nutrientes necesarios. Eso no significa que substituyamos completamente los alimentos sólidos por batidos semiliquidos - hacer paella líquida no se yo si sería factible... - pero sí que a través de ellos complementamos la dieta del niño y a ser posible con alimentos imprescindibles que suministrados en forma "sólida" no aceptaría. He aquí algunos ejemplos :

  • Cuando el niño tiene menos de 6 años un buen batido hecho con leche, frutas y cereales puede convertirse en un desayuno o una merienda completa. Para ello añadimos en la batidora de vaso alrededor de 200 ml de leche, cuatro o cinco cucharadas de cereales hidrolizados - de los que utilizamos para los bebés - y un poco de fruta (pera, manzana). Incluso podemos añadir un poco de chocolate en polvo. Batimos bien - no debe quedar ningún grumo - y servimos con una caña.
  •  Para los niños que no prueban la fruta lo mejor suele ser proporcionarles el zumo de la misma. Lamentablemente dar sólo zumo implica que toman poca fibra y si añadimos al zumo la pulpa suelen rechazar la mezcla. Una alternativa es hacer batidos de plátano o fresas con leche y un poco de helado o bien hacer granizados. El batido de leche con fruta se hace añadiendo a la batidora de vaso unos 200 ml de leche, medio plátano y un poco de helado de vainilla o nata. El batido de plátano sería un batido muy energético por el contenido en carbohidratos de esta fruta. Otro batido muy recomendable por su contenido en vitamina C y fibra es el batido de fresas. Se añade a la batidora unos 150 ml de leche y media docena de fresas teniendo en cuenta que les debéis quitar las semillas que son esos puntitos negros de la superficie y que serían desagradables al paladar del niño. Luego incorporáis un poco de helado de nata - para que endulce y de cuerpo al batido - y se bate bien hasta que queda suave y cremoso.  Los batidos con frutas se deben servir cuando hace frío a temperatura ambiente para preservar al máximo las vitaminas.
  • Para los meses de verano la batidora también es fundamental. Podemos hacer batidos de melón, melocotón o bien granizados de fresones, melón, sandía etc. No todas las batidoras de vaso pueden hacer granizados ya que se precisa cierta potencia y unas cuchillas especiales. La diferencia de precio con las batidoras convencionales no es muy alta y rápidamente se amortiza. El problema de los granizados es que debemos utilizar bastante azúcar para realzar el sabor, ya que de no hacerlo el niño notará un sabor aguado que rechazará. Por ello mi recomendación es añadir zumo en lugar de agua y reservar algunos trozos para triturarlos y conservar la fibra.
  • Si conseguimos que a nuestros hijos inapetentes les guste el gazpacho hemos salvado el verano. El gazpacho es una ensalada líquida y por tanto una fuente importantísima de micronutrientes y fibra. Naturalmente el gazpacho es demasiado espeso para tomarlo con caña, pero como mínimo podrán beberlo directamente del cuenco con lo que no "perderán tiempo" llevándose la cuchara a la boca. La batidora de vaso es perfecta para preparar gazpacho, mucho mejor y más económica que comprar gazpacho del supermercado.
  • Si el problema es con la leche la batidora nos puede ayudar de forma muy sencilla. Por ejemplo, hervimos leche entera con una rama de canela y una peladura de limón sin la parte blanca (que amarga) y la batimos hasta que se forma un dedo de espuma. La servimos al niño y sin añadir azúcar ni chocolate se la tomará de inmediato con la ayuda de una cañita.
  • La batidora también sirve para hacer sopas muy nutritivas. Por ejemplo, hervimos una carcasa de pollo con una cebolla, una rama de apio y una zanahoria y tras dos horas de cocción pasamos la sopa por la batidora (incluso con el hueso de la carcasa). Pasamos el resultado por un colador fino y con un poco de pasta y sal el niño seguro que se toma con ese primer plato de sopa todos los nutrientes necesarios.
  • Podemos también disolver y batir un yogur natural sin azúcar en un poco de leche e incluso añadir alguna fruta.
Poco a poco iréis experimentando diversas combinaciones de alimentos y así aprovecharéis tanto el potencial de este electrodoméstico imprescindible para combatir la inapetencia como la preferencia de los niños inapetentes por los alimentos "licuados". Como dice mi madre, "la cuestión es que coman".

viernes, 3 de febrero de 2012

Obesidad infantil hereditaria

Permitidme que abra un paréntesis entre los artículos publicados sobre inapetencia infantil para responder la pregunta de un lector preocupado por si la obesidad que él padece va a ser heredada por su hijo que nacerá en breve. Esto es, si el niño heredará la obesidad del padre como parte de su carga genética.
Indicar en primer lugar que éste es un tema controvertido y no está de ningún modo cerrado. Algunos científicos la descartan siendo que para ellos es el ambiente el que determina la posible obesidad del niño mientras que otros defienden la carga genética como principal responsable de la futura obesidad o delgadez de nuestros vástagos.
Todos hemos observado que los niños nacidos en el seno de familias obesas tienden a ser obesos. También hemos dado por supuesto que las conductas alimentarias poco saludables de los progenitores estaban siendo adquiridas por sus hijos y era esa la razón de su obesidad infantil. Y a menudo no hemos creído a esos individuos que aseguran que comen muy poco y sin embargo engordan constantemente, también dando por supuesto que no nos dicen la verdad. A la vez nos hemos percatado que hay sujetos que comen de forma descontrolada y sin embargo se mantienen con un peso normal o incluso por debajo de lo que deberían. 
Hace ya tiempo que estas dos paradojas se trataron de explicar con la llamada teoría del Set Point Theory (Keesey, 1980). Esta teoría dice que el cuerpo humano actúa con el peso de la misma forma que hace con la temperatura corporal o la presión sanguínea : existe un punto de equilibrio que se trata de recuperar cuando se produce una descompensación. Si nuestra temperatura corporal baja, el cuerpo reacciona para recuperar la temperatura normal. Pues bien, lo mismo ocurre con nuestro peso : si lo tratamos de bajar el cuerpo reacciona tratando de recuperar el peso que "considera adecuado".  El punto de equilibrio varía según la ingesta de calorías, de manera que cuando tratamos de bajar peso nuestro cuerpo trata de recuperar el peso que considera "normal" y que está en un nivel muy elevado para los que han sido obesos. Eso explicaría el efecto rebote de las dietas agresiva y el por qué a algunas personas les cuesta tanto perder peso y sobretodo mantenerlo. 
¿Por qué varía este punto de equilibrio? ¿Por qué no se mantiene a un valor fijo tal y como ocurre con la temperatura corporal, por ejemplo?  La respuesta es que depende de dos factores claves : de la cantidad de células adiposas y de la tasa metabólica.
Los adipocitos son células cuya principal misión es almacenar grasa que luego se utiliza para generar la energía que nuestro cuerpo necesita. Los adipocitos son los principales culpables de la obesidad. Los adultos tenemos una cantidad fija de adipocitos. Si engordamos los adipocitos aumentan de tamaño pero no varían en número. En cambio se sabe que los niños CREAN ADIPOCITOS para almacenar el extra de grasa que entra en sus cuerpos. De esto se deduce que si el niño está por encima de su peso recomendado, dispondrá de un número "extra"  de adipocitos los cuales ya no le abandonarán en el resto de su vida. Digamos que queda marcado de por vida con una tendencia al sobrepeso.
La tasa metabólica o metabolismo basal es la cantidad mínima de energía que necesita una célula para sobrevivir. Por decirlo de una manera sencilla, es la capacidad de nuestro cuerpo para quemar de forma más o menos rápida las calorías que consumimos. No todo el mundo quema calorías de la misma manera. A igualdad de peso y edad un hombre tiene un metabolismo basal más alto. A partir de los 40 años el metabolismo basal se ralentiza y algunos individuos tienden a engordar.
Las células necesitan energía aunque estemos en estado sedentario. Lo ideal sería que fueran capaces de quemar en su totalidad esa ingesta extra de calorías que recibe, pero salvo casos excepcionales, no suele suceder. Para acelerar el proceso hay varios métodos. El más efectivo es hacer ejercicio físico,  mientras que otros "trucos" pueden ser beber mucha agua, dormir poco abrigado, comer muchas veces al día pero poca cantidad etc. En cualquier caso está claro que dos individuos nunca tendrán metabolismos idénticos a menos que sean idénticos entre sí.
Tenemos que todos nacemos con los mismos adipocitos pero nuestro metabolismo basal es diferente sin que podamos hacer nada al respecto. Esto indica que la diferente forma de quemar las calorías entre los sujetos debe tener una razón genética a igual modo de vida, edad, sexo etc.. Pues bien, algunas investigaciones parecen indicar que la obesidad se hereda a través del ADN mitocondrial.
El ADN mitocondrial es el material genético de las mitocondrias, los orgánulos que generan energía para la célula. Dependiendo del tipo de carga genética vendrá determinada la capacidad del individuo para quemar calorías a nivel celular. A menor herencia de ADN mitocondrial, menor será la capacidad de quemar grasas. El ADN mitocondrial se recibe sólo de la madre, lo cual no quiere decir que sólo dependa de una madre obesa que nuestro hijo sea o no obeso. Hay otros muchos factores que pueden influir pero probablemente sea el ADN mitocondrial uno de los más importantes.
Así que imaginemos dos progenitores, o sólo uno de ellos, con problemas de obesidad, con muchos adipocitos y con una tasa metabólica baja. Esto no significa que nuestro hijo vaya o deba de padecer problemas de obesidad.
En primer lugar deberemos cuidar su alimentación para que durante la infancia no genere más adipocitos de los debidos. Esto se consigue manteniendo su peso dentro del percentil adecuado y con una alimentación sana y baja en grasas. Debemos de dar las raciones que nos indique el pediatra y nunca sobre alimentar. Comprendo que muchos padres ven con felicidad cómo su bebé se toma biberón tras biberón, pero eso no es lo mejor si sospechamos que hay obesidad hereditaria. Si logramos que durante la infancia el niño se mantenga en un buen peso NO DESARROLLARÁ ADIPOCITOS "EXTRA" Y ES DIFÍCIL QUE DE MAYOR PADEZCA OBESIDAD O AL MENOS SEA PROCLIVE A LA MISMA. Y luego claro está debemos acelerar su tasa metabólica. Tan pronto como sea posible deberemos inculcarle hábitos no sedentarios que tanto puede ser que practique deporte en la escuela o incluso ir con él caminando a la escuela en lugar de tomar el autobús o utilizar el coche.
Pero sobretodo es importante no convertir al niño en objeto de nuestra obsesión por el sobrepeso : las acciones simples y continuas son más efectivas que criminalizarle por consumir alguna golosina de vez en cuando o preferir algún producto graso ocasionalmente.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Vales de comida en Europa para niños desnutridos?

Aunque pueda parecer mentira en Grecia se plantean proporcionar vales de comida para que los niños accedan a alimentos básicos para su subsistencia. La crisis ha golpeado de forma tan virulenta al país heleno que a las familias les resulta imposible alimentarse adecuadamente. De hecho ya no resulta tan extraño que los más afectados sólo puedan realizar una comida, y exclusivamente "de puchero", al día. Más de un profesor de escuela primaria ha tenido que ver niños desmayados o ápaticos a causa de la desnutrición.
La situación, de por sí gravísima, es doblemente grave en el caso de los niños. Un adulto posee reservas suficientes en su organismo para soportar largos periodos de escasez. Esto no ocurre con los más pequeños de la casa que necesitan aportes diarios de alimentos para mantener el metabolismo de sus cuerpos y su tasa de crecimiento. Si la comida escasea o es de mala calidad el cuerpo prescinde del crecimiento para centrarse en la supervivencia mínima.
Siguiendo aquel viejo dicho de "cuando veas las barbas de tus vecinos cortar..." no estaría de más revisar el estado alimentario de la población escolar española. Con 5.2 millones de desempleados mucho me temo que se darán o ya se están dando casos similares. Espero que el orgullo nacional mal entendido, por no mostrar de forma más patente la vergüenza de haber caído al fondo de un pozo, no prive a muchos niños de las necesidades más básicas cuyas consecuencias pagarán ellos y todos nosotros en un futuro no tan lejano.

martes, 31 de enero de 2012

Medicamentos contra la inapetencia infantil

Existen medicamentos que se emplean para aumentar el apetito. No soy muy partidario de los mismos pero comprendo que algunas familias llegan a situaciones límite que nadie parece comprender. El pediatra nos receta complejos vitamínicos, los familiares, amigos y vecinos tienen raudales de consejos y críticas y la tensión se va acumulando en nuestros hogares a medida que los platos pasan por delante del niño sin que muestre deseo de probarlos a la par que sus fuerzas se disipan en una alarmante apatía.
La viagra de la inapetencia infantil se llama ciproheptadina. Es un antihistamínico que actúa bloqueando los receptores H1 de la histamina. Para aquellos que padecemos alergias - en mi caso alimentaria - la mención de la palabra histamina nos suele causar un profundo estremecimiento : es la substancia que se libera cuando nuestro cuerpo entra en contacto con un alergeno y produce molestos efectos en nuestro cuerpo (picores, hinchazón...). La ciproheptadina además también bloquea los receptores de la serotonina a nivel cerebral. La serotonina actúa como una inhibidor de la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y EL APETITO. Por tanto, si la bloqueamos, seguiremos teniendo hambre aunque estemos llenos.
La mayoría de los medicamentos antianoréxicos incorporan en su formulación ciproheptadina. Los más conocidos, entre otros muchos, son el Desarrol, el Troforex Pepsico y el Trimetabol. Es cierto que abren el apetito pero no están exentos de efectos secundarios. Como hemos visto la serotonina inhibe el sueño. Si la bloqueamos con la ciproheptadina estaremos somnolientos. Todos aquellos que hemos tenidos ataques de alergia recordamos que al tomar el antihistamínico nos daban unas ganas tremendas de dormir. También provoca sequedad de boca y visión borrosa, aunque todos son efectos transitorios. No obstante conviene indicar que no debe recetarse a niños menores de dos años.
Quienes han utilizado estos medicamentos suelen dejarlos al cabo de un tiempo para evitar los efectos secundarios. Además se suele dar un efecto rebote : se gana peso pero al dejar la medicación se pierde con mayor velocidad. También he oído de familias desesperadas que administran por su cuenta dosis de ciproheptadina con lo que el apetito del niño en cuestión es plenamente dependiente de la misma.
Los mayoría de pediatras, antes que mandar este tipo de medicamentos, prefieren recetar complejos vitamínicos que compensen la ausencia de ingesta de nutrientes en casos complejos de anorexia infantil. Tampoco son la panacea y el abuso de los mismos puede tener efectos secundarios adversos. A menudo, ante la insistencia de los padres, recetan vitaminas como placebo durante breves periodos de tiempo, de modo totalmente inocuo para el niño. Lo mejor es siempre dejarse aconsejar por el pediatra y no forzarle a recetar algo que no considere adecuado o sea un mero placebo. Y recordad que en la farmacia se pueden conseguir antianoréxicos - algunos hasta sin receta - pero en ningún caso lo debéis de suministrar al niño sin supervisión médica  porque podría tener consecuencias graves.

jueves, 12 de enero de 2012

Alimentarse para combatir el resfriado común

Probablemente antes el ser humano saldrá de los límites del Sistema Solar que encontrará un remedio para el resfriado común. Lamento también no ser portador de soluciones mágicas para prevenir esta molesta enfermedad. No las hay. Podemos luchar contra el contagio con una buena higiene e impidiendo que nuestro cuerpo pierda calor pero una vez el virus ha entrado en nuestro cuerpo lo único que podremos hacer es mitigar sus efectos. Veamos algunos alimentos que nos pueden ayudar.
1. El caldo de pollo : se ha comprobado que la ingesta de caldo de pollo permite que las mucosidades nasales o de pecho sean más claras, facilitando su expulsión. Es además un buen hidratante, un alimento completo si añadimos verduras y pasta y además aporta mucha proteína esencial para el sistema inmunológico.
2. Vitamina C : parece descartado que la vitamina C impida el desarrollo de los virus implicados en el resfriado común y la gripe; no obstante parece ser que tomar alimentos ricos en esta vitamina ayuda a aliviar los síntomas y acortar la duración de la enfermedad. Es importante consumir naranjas, mandarinas, fresas etc en forma de zumo o fruta. También el perejil o el pimiento verde son muy ricos en esta substancia por lo que se recomienda emplearlos en ensaladas (cocinados pierden gran parte de la vitamina C).
3. Ajo :  cuando el ajo es cortado o machacado se genera una substancia denominada alicina que tiene cierto poder antibiótico. Se debe consumir crudo ya que cocinado se pierde esta propiedad, por lo que va a ser difícil que el niño lo ingiera de esta manera. Hay estudios realizados con adultos que indican que la alicina puede prevenir los resfriados o acortar sensiblemente su duración. Como la alicina es muy inestable los efectos preventivos son mayores cuando se consume en forma de cápsulas.
4. Comer carne : consumir carne  tiene una sencilla explicación ya que en ella hay abundante hierro y zinc. Ambos minerales tienen un efecto positivo en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Las carnes rojas y aquellas procedentes de aves de corral son las más adecuadas.
Hay algunos sprays con zinc que se comercializan para que aplicados en las fosas nasales descongestionen las vías nasales. No es recomendable su uso con niños asi como tampoco proporcionar suplementos minerales ya que podrían ser perjudiciales.
5. Miel : La miel es un buen remedio para aquellos resfriados que afectan nuestra garganta. Se suministró una cucharadita de miel a niños entre 2 y 5 años y dos cucharaditas a niños entre 6 y 12 años comprobándose que se mejoraba su descanso nocturno al aliviarse la tos. No se debe proporcionar miel a menores de dos años ya que se podrían dar casos de botulismo infantil, un trastorno que puede llegar a ser mortal.
6. Cebolla : cuando cortamos una cebolla ésta emite una substancia de autodefensa que irrita nuestros ojos a través de las fosas nasales. Esta misma substancia tiene un efecto broncodilatador, por lo que si nuestro hijo tose durante la noche - especialmente en caso de tos seca - basta con cortar una cebolla y colocarla en la habitación para que la tos se alivie considerablemente.
7. Agua : ingerir agua, estar bien hidratado, facilita la expulsión de la mucosidad al clarificarla.

Otras medidas a tomar cuando nuestro hijo se resfría, o para prevenir la enfermedad, son :
1. Airear las habitaciones y mantenerlas en la medida de lo posible bien soleadas.
2. Mantener la boca cerrada y la nariz protegida cuando estén en la calle.
3. Acostumbrarles a no llevarse la mano a los ojos, boca o nariz a menos de que esté bien limpia.
4. Lavarse las manos a menudo.
5. Evitar que toquen muchos objetos de la calle, especialmente pasamanos, pomos u objetos que sean tocados por otras personas de manera continuada.
6. Evitar que estén mucho rato en lugares cerrados o poco ventilados con mucha gente alrededor.
7. Evitar que se enfríen o que sufran bruscos cambios de temperatura.


Aprovecho esta entrada para informaros de algo importante ... "Inapetencia infantil" dejará de publicarse en breve.

La andadura de este blog ha sido breve pero intensa.  Las razones de su desaparición son varias, pero la principal es que tengo muchos proyectos literarios en marcha y otros blogs que absorben gran parte de mi tiempo. Y desde luego un trabajo "alimenticio" al cual debo atender.
No han faltado lectores ni interés. Tampoco descarto volver a retomarlo con el tiempo. E incluso me planteo escrbir un libro/manual en colaboración con dietistas y pediatras, aunque de momento es un proyecto que no ha pasado de un esquema y una centena de folios que debo dejar para más adelante.
Los que se sientan huérfanos pueden seguir editando las entradas libremente desde ya mismo - recordad que debéis ser serios y ateneros al contenido - y escribiendo sus aportaciones directamente utilizando el usuario xavier@grupo4g.com con password Noelia01. Intentaré dar el visto bueno a las mismas y las revisaré siempre que pueda. Pero mi tiempo es limitado y otros proyectos requieren mi atención.
Cuando surja algún artículo al respecto de la inapetencia infantil lo publicaré directamente en  mi blog "Media hora para Cocina" (mediahoradecocina.blogspot.com), blog que no abandono y que por su complejidad ha hecho sombra al resto.
Un abrazo a todos y gracias por vuestra atención.


martes, 3 de enero de 2012

Productos ecológicos para niños

Los productos ecológicos se producen evitando que éstos entren en contacto con substancias que podrían ser tóxicas. En ellos no encontramos por tanto fertilizantes, insecticidas ni tampoco se envasan o distribuyen con conservantes o colorantes. Digamos que son productos que se cultivan o crían de una forma "pre-industrial". 
Hay grandes diferencias en cuanto a la presencia de substancias no deseadas entre un alimento producido de forma industrial y otro ecológico. No son diferencias alarmantes, de hecho las autoridades sanitarias dan el visto bueno a casi todos ellos, pero existen. Los elementos tóxicos que se encuentran todos los alimentos standard no son nocivos para la salud pero a veces se trabaja con ciertos márgenes de incertidumbre donde el consumidor  actúa como conejillo de indias sin saberlo. Por poner un ejemplo, algunos edulcorantes artificiales pueden provocar cáncer en ratones de laboratorio pero los fabricantes y las autoridades alimentarias indican que es poco probable que tengan el mismo efecto en humanos. "Poco probable" no es certeza absoluta.
Ante esta perspectiva sería plausible que los productos ecológicos fueran nuestra primera opción para llenar el carro de la compra ; no obstante esto no es en general posible porque cultivar o criar animales de forma ecológica tiene mayor coste de producción y ello repercute directamente en el bolsillo del consumidor. Mi recomendación a la hora de consumir productos ecológicos va siempre dirigida en primera instancia hacia el niño.
Todos vivimos rodeados de substancias tóxicas. Los productos de limpieza, los objetos que nos rodean, el ambiente y lo que entra por la boca siempre tienen añadidos no deseados. Dichos añadidos serán más o menos peligrosos según el tiempo de exposición a los mismos y su grado de virulencia. Los efectos "leves" ante una sobreexposición pueden ser la aparición de asma, urticaria, alergias y otros cuadros de diferente gravedad. Ante una situación así el consumidor sólo tiene que identificar la substancia causante del conflicto y alejarse de ella en la medida de lo posible. En otros casos los efectos son más sutiles porque aparecen a medio o largo plazo y las causas de los mismos no son fáciles de averiguar. Algunos productos tóxicos son capaces de alterar la estructura del ADN de nuestras células. La mayoría de las veces la celulas que crecen con errores en el ADN son detectadas y destruidas por nuestro cuerpo pero en otros casos pueden dar lugar a enfermedades graves. Se considera que el 30% de los tipos de cáncer pueden tener un origen en nuestra alimentación. La obesidad, la herencia y la edad son factores importantes a la hora de desarrollar esta enfermedad pero probablemente los orígenes de la misma se podrían localizar en bastantes casos en etapas muy tempranas de nuestra vida si el factor determinante fuera la alimentación.
Entre el nacimiento y los 4 ó 5 años el niño tiene un crecimiento espectacular. Las células de su cuerpo se multiplican para doblar la estatura como mínimo y multiplicar por cinco el peso de nacimiento. Ello supone crecimiento celular e ingentes replicaciones del ADN. A mayor crecimiento mayor posibilidad de error siendo que el sistema inmunológico de los niños no está desarrollado del todo, por lo que un factor externo contaminante puede iniciar un problema que ahora no sería aparente pero que tal vez acabaría apareciendo a la edad adulta o más dramáticamente durante la infancia. No quiero decir con esto que un niño que no come productos ecológicos es más propenso a contraer cáncer. Eso sería totalmente irresponsable y falso. Miles, millones de personas nacen, viven y mueren sin probar jamás producto ecológico alguno y desde luego eso no parece afectarles directamente como para causarles la muerte o padecimientos graves. Hay muchos factores que pueden desencadenar un cáncer u otros problemas directamente ligados con el ADN y por tanto alimentarnos con productos ecológicos no equivale a contratar un seguro. Digamos que proporcionar productos ecológicos a los niños da un cierto plus de seguridad a muy largo plazo, de saber que cuando sean adultos, si continúan con hábitos alimenticios saludables, por ahí al menos no vendrán los problemas. Porque tarde o temprano sufrirán contaminaciones. Está en el aire que respiramos, en el agua que bebemos, en la ropa que visten y también, para desconocimiento de muchos padres obsesos del baño diario, penetran por su piel - 7 veces más fina que la del adulto - cuando los enjabonamos.
Comer productos ecológicos es caro pero ya existen muchas asociaciones, vinculadas de forma espontánea, que plantean compras conjuntas a modo de economato e incluso me consta que en algunas autonomías se extendían ayudas extras para que los comedores escolares dispusieran de productos ecológicos. Merece la pena hacer un esfuerzo extra al menos durante sus primeros años de vida.
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