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martes, 31 de enero de 2012

Medicamentos contra la inapetencia infantil

Existen medicamentos que se emplean para aumentar el apetito. No soy muy partidario de los mismos pero comprendo que algunas familias llegan a situaciones límite que nadie parece comprender. El pediatra nos receta complejos vitamínicos, los familiares, amigos y vecinos tienen raudales de consejos y críticas y la tensión se va acumulando en nuestros hogares a medida que los platos pasan por delante del niño sin que muestre deseo de probarlos a la par que sus fuerzas se disipan en una alarmante apatía.
La viagra de la inapetencia infantil se llama ciproheptadina. Es un antihistamínico que actúa bloqueando los receptores H1 de la histamina. Para aquellos que padecemos alergias - en mi caso alimentaria - la mención de la palabra histamina nos suele causar un profundo estremecimiento : es la substancia que se libera cuando nuestro cuerpo entra en contacto con un alergeno y produce molestos efectos en nuestro cuerpo (picores, hinchazón...). La ciproheptadina además también bloquea los receptores de la serotonina a nivel cerebral. La serotonina actúa como una inhibidor de la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y EL APETITO. Por tanto, si la bloqueamos, seguiremos teniendo hambre aunque estemos llenos.
La mayoría de los medicamentos antianoréxicos incorporan en su formulación ciproheptadina. Los más conocidos, entre otros muchos, son el Desarrol, el Troforex Pepsico y el Trimetabol. Es cierto que abren el apetito pero no están exentos de efectos secundarios. Como hemos visto la serotonina inhibe el sueño. Si la bloqueamos con la ciproheptadina estaremos somnolientos. Todos aquellos que hemos tenidos ataques de alergia recordamos que al tomar el antihistamínico nos daban unas ganas tremendas de dormir. También provoca sequedad de boca y visión borrosa, aunque todos son efectos transitorios. No obstante conviene indicar que no debe recetarse a niños menores de dos años.
Quienes han utilizado estos medicamentos suelen dejarlos al cabo de un tiempo para evitar los efectos secundarios. Además se suele dar un efecto rebote : se gana peso pero al dejar la medicación se pierde con mayor velocidad. También he oído de familias desesperadas que administran por su cuenta dosis de ciproheptadina con lo que el apetito del niño en cuestión es plenamente dependiente de la misma.
Los mayoría de pediatras, antes que mandar este tipo de medicamentos, prefieren recetar complejos vitamínicos que compensen la ausencia de ingesta de nutrientes en casos complejos de anorexia infantil. Tampoco son la panacea y el abuso de los mismos puede tener efectos secundarios adversos. A menudo, ante la insistencia de los padres, recetan vitaminas como placebo durante breves periodos de tiempo, de modo totalmente inocuo para el niño. Lo mejor es siempre dejarse aconsejar por el pediatra y no forzarle a recetar algo que no considere adecuado o sea un mero placebo. Y recordad que en la farmacia se pueden conseguir antianoréxicos - algunos hasta sin receta - pero en ningún caso lo debéis de suministrar al niño sin supervisión médica  porque podría tener consecuencias graves.

jueves, 12 de enero de 2012

Alimentarse para combatir el resfriado común

Probablemente antes el ser humano saldrá de los límites del Sistema Solar que encontrará un remedio para el resfriado común. Lamento también no ser portador de soluciones mágicas para prevenir esta molesta enfermedad. No las hay. Podemos luchar contra el contagio con una buena higiene e impidiendo que nuestro cuerpo pierda calor pero una vez el virus ha entrado en nuestro cuerpo lo único que podremos hacer es mitigar sus efectos. Veamos algunos alimentos que nos pueden ayudar.
1. El caldo de pollo : se ha comprobado que la ingesta de caldo de pollo permite que las mucosidades nasales o de pecho sean más claras, facilitando su expulsión. Es además un buen hidratante, un alimento completo si añadimos verduras y pasta y además aporta mucha proteína esencial para el sistema inmunológico.
2. Vitamina C : parece descartado que la vitamina C impida el desarrollo de los virus implicados en el resfriado común y la gripe; no obstante parece ser que tomar alimentos ricos en esta vitamina ayuda a aliviar los síntomas y acortar la duración de la enfermedad. Es importante consumir naranjas, mandarinas, fresas etc en forma de zumo o fruta. También el perejil o el pimiento verde son muy ricos en esta substancia por lo que se recomienda emplearlos en ensaladas (cocinados pierden gran parte de la vitamina C).
3. Ajo :  cuando el ajo es cortado o machacado se genera una substancia denominada alicina que tiene cierto poder antibiótico. Se debe consumir crudo ya que cocinado se pierde esta propiedad, por lo que va a ser difícil que el niño lo ingiera de esta manera. Hay estudios realizados con adultos que indican que la alicina puede prevenir los resfriados o acortar sensiblemente su duración. Como la alicina es muy inestable los efectos preventivos son mayores cuando se consume en forma de cápsulas.
4. Comer carne : consumir carne  tiene una sencilla explicación ya que en ella hay abundante hierro y zinc. Ambos minerales tienen un efecto positivo en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Las carnes rojas y aquellas procedentes de aves de corral son las más adecuadas.
Hay algunos sprays con zinc que se comercializan para que aplicados en las fosas nasales descongestionen las vías nasales. No es recomendable su uso con niños asi como tampoco proporcionar suplementos minerales ya que podrían ser perjudiciales.
5. Miel : La miel es un buen remedio para aquellos resfriados que afectan nuestra garganta. Se suministró una cucharadita de miel a niños entre 2 y 5 años y dos cucharaditas a niños entre 6 y 12 años comprobándose que se mejoraba su descanso nocturno al aliviarse la tos. No se debe proporcionar miel a menores de dos años ya que se podrían dar casos de botulismo infantil, un trastorno que puede llegar a ser mortal.
6. Cebolla : cuando cortamos una cebolla ésta emite una substancia de autodefensa que irrita nuestros ojos a través de las fosas nasales. Esta misma substancia tiene un efecto broncodilatador, por lo que si nuestro hijo tose durante la noche - especialmente en caso de tos seca - basta con cortar una cebolla y colocarla en la habitación para que la tos se alivie considerablemente.
7. Agua : ingerir agua, estar bien hidratado, facilita la expulsión de la mucosidad al clarificarla.

Otras medidas a tomar cuando nuestro hijo se resfría, o para prevenir la enfermedad, son :
1. Airear las habitaciones y mantenerlas en la medida de lo posible bien soleadas.
2. Mantener la boca cerrada y la nariz protegida cuando estén en la calle.
3. Acostumbrarles a no llevarse la mano a los ojos, boca o nariz a menos de que esté bien limpia.
4. Lavarse las manos a menudo.
5. Evitar que toquen muchos objetos de la calle, especialmente pasamanos, pomos u objetos que sean tocados por otras personas de manera continuada.
6. Evitar que estén mucho rato en lugares cerrados o poco ventilados con mucha gente alrededor.
7. Evitar que se enfríen o que sufran bruscos cambios de temperatura.


Aprovecho esta entrada para informaros de algo importante ... "Inapetencia infantil" dejará de publicarse en breve.

La andadura de este blog ha sido breve pero intensa.  Las razones de su desaparición son varias, pero la principal es que tengo muchos proyectos literarios en marcha y otros blogs que absorben gran parte de mi tiempo. Y desde luego un trabajo "alimenticio" al cual debo atender.
No han faltado lectores ni interés. Tampoco descarto volver a retomarlo con el tiempo. E incluso me planteo escrbir un libro/manual en colaboración con dietistas y pediatras, aunque de momento es un proyecto que no ha pasado de un esquema y una centena de folios que debo dejar para más adelante.
Los que se sientan huérfanos pueden seguir editando las entradas libremente desde ya mismo - recordad que debéis ser serios y ateneros al contenido - y escribiendo sus aportaciones directamente utilizando el usuario xavier@grupo4g.com con password Noelia01. Intentaré dar el visto bueno a las mismas y las revisaré siempre que pueda. Pero mi tiempo es limitado y otros proyectos requieren mi atención.
Cuando surja algún artículo al respecto de la inapetencia infantil lo publicaré directamente en  mi blog "Media hora para Cocina" (mediahoradecocina.blogspot.com), blog que no abandono y que por su complejidad ha hecho sombra al resto.
Un abrazo a todos y gracias por vuestra atención.


martes, 3 de enero de 2012

Productos ecológicos para niños

Los productos ecológicos se producen evitando que éstos entren en contacto con substancias que podrían ser tóxicas. En ellos no encontramos por tanto fertilizantes, insecticidas ni tampoco se envasan o distribuyen con conservantes o colorantes. Digamos que son productos que se cultivan o crían de una forma "pre-industrial". 
Hay grandes diferencias en cuanto a la presencia de substancias no deseadas entre un alimento producido de forma industrial y otro ecológico. No son diferencias alarmantes, de hecho las autoridades sanitarias dan el visto bueno a casi todos ellos, pero existen. Los elementos tóxicos que se encuentran todos los alimentos standard no son nocivos para la salud pero a veces se trabaja con ciertos márgenes de incertidumbre donde el consumidor  actúa como conejillo de indias sin saberlo. Por poner un ejemplo, algunos edulcorantes artificiales pueden provocar cáncer en ratones de laboratorio pero los fabricantes y las autoridades alimentarias indican que es poco probable que tengan el mismo efecto en humanos. "Poco probable" no es certeza absoluta.
Ante esta perspectiva sería plausible que los productos ecológicos fueran nuestra primera opción para llenar el carro de la compra ; no obstante esto no es en general posible porque cultivar o criar animales de forma ecológica tiene mayor coste de producción y ello repercute directamente en el bolsillo del consumidor. Mi recomendación a la hora de consumir productos ecológicos va siempre dirigida en primera instancia hacia el niño.
Todos vivimos rodeados de substancias tóxicas. Los productos de limpieza, los objetos que nos rodean, el ambiente y lo que entra por la boca siempre tienen añadidos no deseados. Dichos añadidos serán más o menos peligrosos según el tiempo de exposición a los mismos y su grado de virulencia. Los efectos "leves" ante una sobreexposición pueden ser la aparición de asma, urticaria, alergias y otros cuadros de diferente gravedad. Ante una situación así el consumidor sólo tiene que identificar la substancia causante del conflicto y alejarse de ella en la medida de lo posible. En otros casos los efectos son más sutiles porque aparecen a medio o largo plazo y las causas de los mismos no son fáciles de averiguar. Algunos productos tóxicos son capaces de alterar la estructura del ADN de nuestras células. La mayoría de las veces la celulas que crecen con errores en el ADN son detectadas y destruidas por nuestro cuerpo pero en otros casos pueden dar lugar a enfermedades graves. Se considera que el 30% de los tipos de cáncer pueden tener un origen en nuestra alimentación. La obesidad, la herencia y la edad son factores importantes a la hora de desarrollar esta enfermedad pero probablemente los orígenes de la misma se podrían localizar en bastantes casos en etapas muy tempranas de nuestra vida si el factor determinante fuera la alimentación.
Entre el nacimiento y los 4 ó 5 años el niño tiene un crecimiento espectacular. Las células de su cuerpo se multiplican para doblar la estatura como mínimo y multiplicar por cinco el peso de nacimiento. Ello supone crecimiento celular e ingentes replicaciones del ADN. A mayor crecimiento mayor posibilidad de error siendo que el sistema inmunológico de los niños no está desarrollado del todo, por lo que un factor externo contaminante puede iniciar un problema que ahora no sería aparente pero que tal vez acabaría apareciendo a la edad adulta o más dramáticamente durante la infancia. No quiero decir con esto que un niño que no come productos ecológicos es más propenso a contraer cáncer. Eso sería totalmente irresponsable y falso. Miles, millones de personas nacen, viven y mueren sin probar jamás producto ecológico alguno y desde luego eso no parece afectarles directamente como para causarles la muerte o padecimientos graves. Hay muchos factores que pueden desencadenar un cáncer u otros problemas directamente ligados con el ADN y por tanto alimentarnos con productos ecológicos no equivale a contratar un seguro. Digamos que proporcionar productos ecológicos a los niños da un cierto plus de seguridad a muy largo plazo, de saber que cuando sean adultos, si continúan con hábitos alimenticios saludables, por ahí al menos no vendrán los problemas. Porque tarde o temprano sufrirán contaminaciones. Está en el aire que respiramos, en el agua que bebemos, en la ropa que visten y también, para desconocimiento de muchos padres obsesos del baño diario, penetran por su piel - 7 veces más fina que la del adulto - cuando los enjabonamos.
Comer productos ecológicos es caro pero ya existen muchas asociaciones, vinculadas de forma espontánea, que plantean compras conjuntas a modo de economato e incluso me consta que en algunas autonomías se extendían ayudas extras para que los comedores escolares dispusieran de productos ecológicos. Merece la pena hacer un esfuerzo extra al menos durante sus primeros años de vida.
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